Tal cual un árbol que comenzaba a dar frutos, la vida te arrebataron los ministeriales.

Por: Juan Vázquez.
Terrenate, Tlax.- Como si el tiempo hubiera detenido su marcha en la comunidad de Nicolás Bravo, fue justo el escenario que se vivió este domingo, cuando la mayoría de sus habitantes abandonaron sus actividades para acompañar a dar el último adiós a Juan Carlos, víctima de tortura en manos de agentes ministeriales en Tlaxcala.
Antes de sepultar sus restos mortales en el cementerio de la comunidad, fue despedido entre aplausos y porras.
Tampoco faltó la música de mariachi y el redoble de las campanas del templo que anunciaba el paso fúnebre.


Minutos antes de las 13:00 horas una nutrida columna humana caminó por varios minutos en calles de la comunidad, hasta hacer un alto en
el vértice principal de la calle 16 de Septiembre, en donde se ubica el hogar de sus abuelos paternos.
Ya frente a su sepultura uno de sus tíos dirigió una arenga para agradecer a todas las personas las muestras de solidaridad y apoyo a la familia Márquez Flores.
Juan Carlos no se fue, se lo llevaron, mencionó.
Tal cual un árbol bueno que comenzaba a dar frutos, lo talaron, lamentó
“Tu alma y energía se queda con toda tu gente que te quiere, y jamás te vamos a olvidar, exclamó.
Juan Carlos fue ingresado la semana pasada al hospital general de salud de Tlaxcala, con supuestas lesiones a consecuencia de la tortura de la que fue objeto por policías de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), a raíz de la investigación para dar con el paradero de la joven mujer de Hermenegildo, Galeana, municipio de Huamantla, desaparecida desde los primeros días del mes de abril del presente año.

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