Ana Lilia Rivera hace historia al reunir por primera vez a los pueblos indígenas de Tlaxcala en más de 300 años

La senadora de Morena convocó a los pueblos originarios al “Reencuentro de barrios, comunidades y pueblos indígenas de Tlaxcala” para reivindicar la identidad de los tlaxcaltecas.

Tlaxcala se vistió de fiesta, colores, olores, música y alegría al celebrar por primera vez en la historia en 300 años el “Reencuentro de barrios, comunidades

y pueblos indígenas de Tlaxcala”, evento convocado y respaldado por la actual senadora de la república Ana Lilia Rivera Rivera.

Fue en punto de las 10:00 am del pasado domingo 19 enero en la Explanada del Centro de Contla de Juan Cuamatzi cuando la originaria de Calpulalpan arribó entre música y aplausos para festejar, junto a su pueblo, el orgullo de ser tlaxcalteca; pues en entrevista para este medio de comunicación, Rivera Rivera aseveró sentirse “bendecida y afortunada de la sangre tlaxcalteca que corre por sus venas”. “Nuestra raíz indígena debe ser indudablemente –continúa Rivera Rivera– la que nutra la reconstrucción del tejido social de nuestros pueblos, nuestros municipios y nuestro país”.

La morenista manifestó que unos de los propósitos de este evento es no volver a construir un Estado sin los pueblos indígenas y reconocer que Tlaxcala es pluricultural, recuperando las lenguas nativas como el náhuatl y el otomí que actualmente hablan cerca de 30, 000 habitantes de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por otra parte, fue la primera vez que los pueblos originarios hacen entrega del bastón de mando a una mujer en Tlaxcala, convirtiendo de esta manera a la senadora Ana Lilia Rivera Rivera en la primera mujer tlaxcalteca en ser reconocida por los pueblos indígenas del Estado.

Entre las expresiones artísticas y culturales destacaron diversas danzas propias de cada uno de los municipios, así como la presentación de poemas y cantos en lengua náhuatl y otomí. En cuanto a los platillos típicos que hicieron presencia para deleitar los paladares de los más de mil asistentes, el mole negro, el atole agrio, las habas enzapatadas y alverjones quebrados fueron unos de los platillos puestos sobre las mesas para demostrar la riqueza gastronómica propia del estado de Tlaxcala.

Contla de Juan Cuamatzi, San Pablo del Monte, Ixtenco, Teolocholco, Calpulalpan, Tenancingo, Papalotla y Mazatecochco fueron unos de los 16 municipios que se hicieron presentes para bailar, cantar y hacerle saber a Tlaxcala y a México que su voz y su presencia nunca más volverá a ser ignorada.

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